Antes, durante y después del sol

Antes, durante y después de la exposición al sol hay pasos a seguir para garantizar un tostado saludable. Consejos para grandes y chicos.
A pesar de las tardes nubladas y las resolanas, siempre hay que cuidarse de los ra yos solares. Y preparar la piel si quiere dorarse de la manera más saludable. Mariana Boggione, responsable de la formación científica de los laboratorios La Roche- Posay, recomienda, antes de disponerse a lograr un tostado impecable, evitar el uso de perfumes y la ingesta de medicamentos dermatológicos fotosensibilizantes.

Si sus planes hay un viaje a las altas montañas o la playa, no se confíe del mes. Para el sol no hay temporada alta o baja. Ante exposiciones extremas, las quemaduras son extremas, las quemaduras son frecuentes si no usa el protector indicado; esto significa no menos de un factor 30. Las personas con pieles más claras es fundamental que se bronceen progresivamente y recurran a una textura de producto adaptada al tipo de tez. Si sufre de sequedad elija una versión en crema. De lo contrario, puede untarse con una fórmula en leche, tanto en la cara como en el cuerpo. Para la tez mate o ya tostada, un gel es lo más conveniente.
¨la piel de los nños es la mas expuesta a los rayos, que pueden causar múltiples daños tanto a corto como largo plazo, e inclusive conducir al cáncer en la edad adulta- afirma Boggione-. Ellos reciben tres veces más de UVB que un adulto. Además, la mayor parte de las exposiciones solares en los chicos son intermitentes y de elevada intensidad, porque la piel no está realmente preparada ¨. Y asegura que, entre el 50 y el 80% de los daños relacinados con los ultravioletas, a lo largo de la vida, proviene de las exposiciones producidas durante la infancia y la adolescencia. La piel de los pequeños es más delgada y sensible que la de los adultos, y también más frágil, por lo tanto, exige productos de comprobada tolerancia.
Pero ¿Qué sucede después de un enfrentamiennto cara a cara con el sol? Salir victoriosa, con el semblante reluciente y el cutis hidratado no es tarea fácil. Cuando cae el sol, es conveniente calmar y proteger la epidermis, utilizar productos con principios activos descongestivos y a la vez hidatantes.
Los si y los no:
Evitar los horarios pico, entre las 11 y las 16.
No exponer directamente al sol a los niños de menos de 3 años (protegerlos con sombrero, remera y anteojos).
Aplicar regularmente cada dos horas un fotoprotector en toda la superficie expuesta, sin escatimar en la cantidad.
Desparramar bien el producto. Hay marcas que ofrecen fórmulas con color para los niños; de esta manera, es más fácil detectar si queda alguna parte del cuerpo sin protector.
En caso de quemaduras frecuentes, golpes de sol repetidos o aparición de lunares sospechosos, consultar al dermatóogo.
No subestimar la agresión del sol. Si su trabajo requiere que pase jornadas al aire libre, use un factor 30 ( aunque no esté tomando sol, las actividades al aire libre exponen a los UV). Y si las tareas cotidianas se llevan a cabo puertas adentro, una base con FPS 15 es sufieciente.
Las nubes dejan pasar la radiación UVA. Tomar precauciones también con el reflejo de la nieve, el agua, la arena, el pasto.
Estar atento a la zona geográfica y a la altura. A lo largo y ancho de nuestro país, las condiciones climáticas varían. Si vive en la Patagonia, un protector con virtudes hidratantes es fundamental para contrarrestar los efectos del viento. Y no olvide resguerdar los labios. En el norte, lo más conveniente es usar factor 50 o más.
Embarazadas: cuidado con la aparición de manchas. Como al empezar los días soleados se recomienda suspender los peelings u otros tratamientos estéticos, conviene tmar todas las medidas con índices altos de protección, sobrero, etc.
No descuidarse después de haber obtenido el bronceado; aplicar siempre un post solar o una buena crema hidatante.
Prestar atención a la medicación fotosensibilizante, como la anti- acneica, que puede ocacionar la aparición de manchas.